24 ago. 2015

una bruja dentro de un remolino de viento

Soy afortunada de tener un sitio donde pasar las vacaciones de verano, llevamos ya unos años que no podemos viajar como nos gustaría. Tener un lugar donde escapar de la rutina, donde desconectar,  poder salir de casa por unos días y volver con las pilas cargadas para afrontar una nueva etapa que comienza en septiembre, es una suerte.

Está en Salamanca en el campo Charro, aquí han pasado los veranos mi madre y sus hermanos, donde los he pasado yo y donde ahora disfrutan mis hijos, corriendo por el campo, viendo vacas, tractores y pacas de paja, halcones, águilas y buitres, estrellas, una puesta de sol que te quita el aliento y la vía láctea que casi la puedes tocar con la mano.

Desde que soy mamá lo miro con otros ojos me conecto más con sus campos y mis antepasados, que algún día pasearon también por los mismos caminos que yo piso y pisan mis hijos, me conecta con mi infancia y también con mi adolescencia que no fue tan bonita, allí no lo pasé tan bien. Me conecta con los que ya no están, pero que allí cobran vida de nuevo en mi interior y se hacen muy muy presentes. Si, este sitio me remueve mucho y este último viaje especialmente ha sido un poco remolino, allí muchas veces hay pequeños remolinos de viento que levantan la paja y las hojas, cuando éramos pequeñas los llamábamos brujas por que parecía que cuando parara iba a salir una bruja de su interior, a mi me inquietaba bastante, siempre he sido un poco miedosilla y lo sigo siendo. Pues eso, que me he sentido como una bruja dentro de un remolino de viento, parece que con los años nos hacemos más sensibles a ciertas cosas que antes ni prestábamos atención.

Si, a pesar de los remolinos es mi lugar preferido, donde la luz y el color del cielo es especial, los campos de encinas son infinitos, donde huele a caca de vaca y a tierra intensa, donde los paseos son largos y tranquilos pero sin perder la alerta por que las vacas andan sueltas, por la mañana y por la noche hasta en agosto tienes que ponerte una chaquetita por que refresca ...



Si, a pesar de los remolinos es mi lugar preferido, por mi casa, la de mi familia, que está llena de objetos bonitos, de muebles antiguos que me encantan, de grandes ventanales que entra esa luz que tanto me gusta, de sus suelos, de la loza, de sus sábanas, del olor y del recuerdo.








Si, a pesar de los remolinos es mi lugar preferido, por que aquí disfruto como en ningún sitio de mis hijos, estoy 100% con ellos, sin distracciones, ellos está libres, tranquilos y los veo felices, cogemos el coche y hacemos excursiones, están con su abuela y su tía conviviendo con la familia de cerca, esperamos a que llegue el panadero con su furgoneta y compramos montones de libretas de pan, nos encanta, desayunamos en esa inmensa cocina según vamos levantándonos, Bruno disfruta subiéndose a un tractor que es el deseo que una estrella fugaz le concedió y Lupe con sus rizos color paja ha empezado ha decir NO a decir SI y a ser más brujilla que yo. 









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